El mar, de Pablo Neruda

NECESITO del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.

Decidme cómo es un árbol, de Marcos Ana


Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río,
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar. Habladme
del olor ancho del campo.
De las estrellas. Del aire.
Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llaves
como la choza de un pobre.
Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo.
¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?
¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una sepultura
y la canción de mis losas?
Veintidós años… ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma…
Escribo a tientas: “el mar”, “el campo”…
Digo “bosque” y he perdido
la geometría de un árbol.
Hablo por hablar de asuntos
que los años me borraron.
(No puedo seguir: escucho
los pasos del funcionario).

Sangre roja, de Víctor Pascual (hijo)


Sangre roja
Corre por mis venas
                  arterias, corazón.
Roja como las flores rojas
                           amarillas, malvas
      como el sol cuando se esconde
      como la luz del fotógrafo
      como tu pelo rojo.

Lo creo, lo siento y lo sé.

Tengo un armario pequeño
un corazón
unas manos
una piel que quiere sentir.

Tengo una mesa vacía
una vergüenza
un silencio
unos ojos que saben llorar.

Tengo dolor, humor, amor
tu mismo dolor
su mismo dolor
y un silencio que me sale del alma.

Abrazo mi almohada de noche
y  espero un amanecer mejor
                              más rojo
                              amarillo y malva
como banderas que ya no están.

Tengo nostalgia de la luz y de las sombras.

Existe el día, Miguel
aquí siguen el sol y los trigos
y el mundo no es cuadrado como tu patio.

El viento.
Siempre me quedará el viento en la cara
Tus ojos
Tu pelo rojo
Mi armario pequeño
Mi mesa vacía
Y mi vergüenza
                 ¿A qué más? 

Bruce Springsteen - Waitin' On A Sunny Day

Elton John - Your Song

Poema de Pedro Salinas

Si no es el mar, sí es su imagen,
su estampa, vuelta, en el cielo.
Si no es el mar, sí es su voz
delgada,
a través del ancho mundo,
en alta voz, por los aires.
Si no es el mar, sí es su nombre
en un idioma sin labios,
sin pueblo,
sin más palabras que ésta:
mar.
Si no es el mar, sí es su idea,
de fuego, insondable, limpia;
y yo,
ardiendo, ahogándome en ella.

Rafael Alberti, El mar. La mar.


   El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
   ¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
   ¿Por qué me desenterraste
del mar?
   En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
   Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

Blas de Otero, En la inmensa mayoría.

Podrá faltarme el aire,
el agua,
el pan,
sé que me faltarán.
 
El aire, que no es de nadie.
El agua, que es del sediento.
El pan... Sé que me faltarán.
La fe, jamás.
Cuanto menos aire, más.
Cuanto más sediento, más.
Ni más ni menos. Más

Mario Benedetti, Lento pero viene

Lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene.

Hoy está más allá
de las nubes que elige
y más allá del trueno
y de la tierra firme.

Demorándose viene
cual flor desconfiada
que vigila al sol
sin preguntarle nada.

Iluminando viene
las últimas ventanas.

Lento pero viene
las últimas ventanas.

Lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene.

Ya se va acercando
nunca tiene prisa
viene con proyectos
y bolsas de semillas
con angeles maltrechos
y fieles golondrinas.

Despacio pero viene
sin hacer mucho ruido
cuidando sobre todo
los sueños prohibidos.

Los recuerdos yacentes
y los recién nacidos.

Lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene.

Ya casi está llegando
con su mejor noticia
con puños con ojeras
con noches y con días.

Con una estrella pobre
sin nombre todavía.

Lento pero viene
el futuro real
el mismo que inventamos
nosotros y el azar.

Cada vez más nosotros
y menos el azar.

Lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene.

Lento pero viene
lento pero viene
lento pero viene.